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DÉJAME COMER TRANQUILO

  DÉJAME COMER TRANQUILO por Aníbal Ricci   Ser loco es no molestar a los demás. No meditaba hace meses, mis pensamientos y emociones se vaciaron, incluso la vasija que los contenía dejó de existir. Esta vez lo hice con los ojos cerrados y navegué en mi propio yo. Esta meditación ha sido extraña, el ego no debiera ser parte de una meditación, sin embargo, acabo de darme cuenta que jamás le he dicho a alguien que está gordo, que no me gusta su ropa y esto es lo más importante de la introspección, jamás le he dicho a mi padre, a mi hermana o a mis sobrinos que coman esto o lo otro, simplemente dejo que elijan y eso para mí está bien. Debe ser un rasgo de locura.   Nunca me voy en contra del libre albedrío de otra persona. Le podré aconsejar lo que me parece mejor, pero la decisión es del pariente, del amigo o de mi pareja. Es endemoniadamente retorcida esta actitud, lo infiero por la conducta de los miembros de mi familia que pertenecen al mundo de los cuerdos. Cuando niño ...

MENDIGO

  MENDIGO por Aníbal Ricci   Acudo al centro de salud mental de Ñuñoa para una evaluación psiquiátrica. Fue solicitada por el tribunal para una causa abierta en el mes de marzo. Estuve encerrado todo el mes anterior bajo llave. Habito en el balcón, mi lugar de trabajo y dormitorio. En invierno lo utilizo exclusivamente para dormir, con varias frazadas, la temperatura es similar a la intemperie. En primavera y verano no interrumpen mi rutina. Estoy protegido por un vidrio, pero con el frío todo cambia. En invierno duermo durante el día y en la noche entro al comedor y enchufo el computador. Escribir permite que mi cerebro se estructure y deje de lado pensamientos porno. No enciendo la luz para no despertar al resto y no tener que volver al balcón. Escribo de libros, de películas e historias que dispara el no hablar con nadie. Acumulo libros no publicados debido a que ahorro magras cien lucas para ediciones futuras. Los días que canta Gardel destino el noventa por ciento a cance...

OTRO LUGAR

  OTRO LUGAR por Aníbal Ricci   Tomo una selfie para validar mi identidad. No me reconoce, dice que soy otra persona. La envío en formato video, giro a la derecha, a la izquierda, me indica que mire arriba, pero no abajo. Es extraño que el autentificador no pida ese ángulo. Hacia abajo se esconde el inconsciente, me dijo la terapeuta holística que utiliza flores de Bach. Una vez por semana acudo a su consulta y en su diagnóstico explicó que mi ojo izquierdo no estaba alineado con el ser, lo que explica que a veces tengo dos interpretaciones de la realidad.   El ojo derecho enfoca la oficina, la pantalla del computador, permite dar órdenes a los subalternos, dirigirse a una audiencia de quinientas personas, es versátil y da sustento al accionar diurno. Es un órgano consciente, pero no soy la misma persona durante la noche. Acudo a un bar y bebo un whisky, converso relajado con una chica y la invito a otro lugar.   Estoy casado y al ojo izquierdo eso lo tiene s...

PARTÍCULA

  PARTÍCULA por Aníbal Ricci   Se nace, de espaldas a la madre, el dolor del parto debe ser comparable a respirar por primera vez y abandonar el ambiente protegido. La temperatura desciende y el recién nacido se interna en lo desconocido. Si no respira, esa gota surgida del agua perecerá de inmediato. Debe luchar y ascender desde el océano para transformarse y desarrollar algún talento. El amor recibido en la infancia le permitirá viajar por un túnel que lo trasladará a otro lugar y en el camino podrá coincidir con otro túnel, compartir anhelos y miedos con la esperanza de hacer crecer la partícula. El equilibrio será precario, el miedo lo puede sepultar en el ostracismo o permitirle afrontar el terror, esa alma gemela que lo acepte a pesar de las carencias. Lo químico será un flechazo, el espejismo que lo inmovilizará por un tiempo. Un engaño, salvo que desde el útero haya recibido un abono confortable que le permita transitar varios túneles, aplacando al miedo lo suficiente ...

GOTAS DE AGUA

  GOTAS DE AGUA por Aníbal Ricci   Amanda salió al balcón a recibir la primavera. Una mujer observa desde la vereda del frente. Repasa los apuntes en su mente, durante la tarde irá a la facultad a dar un examen. Sus padres viven en Linares y ella será la primera de la familia en pasar por la universidad. Ellos son comerciantes y pueden costear ese lugar en calle Manuel Montt. Su única distracción es ir al cine a no muchas cuadras de distancia. Acude al Normandie y siempre lee los impresos con las reseñas. Aprecia las palabras expertas que invitan a conocer a otros directores.   Las funciones de trasnoche son especiales, le encanta ubicarse en los primeros asientos sabiendo que será la única en medio de esa oscuridad. « Corazón salvaje » , de David Lynch ha sido el título elegido. Un cuento de hadas entre Sailor y Lula que surcan el desierto escuchando a Chris Isaak.   Nunca soñé conocer a alguien como tú… La señora mira hacia su ventana, algo familiar reconoció en s...

ARCANO

  ARCANO por Aníbal Ricci   Nunca es tarde para construir algo y encontrar con quien compartirlo. No importa lo que haya sucedido en el pasado ni todas las malas decisiones a cuestas. Siempre es posible volver a mentir e inventar un nuevo artilugio. Sólo requieres de imaginación y una taza de café. En algún punto del futuro podrás controlar al monstruo e inventar un nuevo cuento de hadas. La imaginación proviene de lo más profundo del ser, tiene un único dueño y el secreto es que puedes compartirla. Una mujer parece la depositaria perfecta, una lectora de Tarot que interpreta cartas y da sentido a la comunión. La imaginación se deposita en los libros, primero debes aprender a leer y luego podrás acceder a otros mundos. Compartir el mundo es un placer extraordinario. Mirar al horizonte y darse cuenta de la curvatura. Abrazados y disfrutando de los cuerpos, el mundo se detiene y destinas tiempo a explicar la trayectoria. Primero la explica el escritor y luego la lectora o al rev...

LA MUJER DEL FUTURO

  LA MUJER DEL FUTURO por Aníbal Ricci   La primera vez que vi la pintura no reconocí a esa mujer. El libro reproducía óleos de Gustav Klimt. La musa parecía llorar lágrimas de oro. Otras modelos lucían similar, creo que el pintor sabía lo que buscaba. Esa tarde de verano me prestaron la camioneta para ir al pueblo. No me acuerdo de su nombre, aunque se ubicaba en la precordillera a kilómetros de Temuco. Durante el día cavaba una fosa de tres letrinas, trabajo arduo y comida escasa. Las latas de Junaeb debían ser buen alimento, pero en realidad eran horribles de sabor. Hombres y mujeres dormíamos en sacos de dormir en la sala de clases de la escuela. Al frente había una cocina y un baño. Una cancha de fútbol improvisada y los chicos de los alrededores pateaban una pelota. Mis compañeras provenían de otras carreras y entonaban ridículas canciones con las niñas. Por las tardes salía a correr por los poblados vecinos a Hilohue, ahora recuerdo el lugar. Caminos polvorientos y entr...