Dirigida por Pablo Larraín © Aníbal Ricci Primera escena, el director nos muestra a la protagonista portando un lanzallamas. Enigmáticamente enfocada, contrastando su silueta a una noche improbable. ¿Será una extremista? ¿Una justiciera? Pablo Larraín nos impone su personaje ficticio, acaso utilizando el lanzallamas como metáfora de su personalidad. La película nos irá envolviendo en un viaje sensorial y al avanzar el metraje nos vamos dando cuenta de que más que una metáfora, el sentido del lanzallamas es más literal. Ema tiene fuego en las venas y la magnífica interpretación de Mariana Di Girolamo nos acompañará durante cien minutos de recorrido. Ema es bailarina y la primera performance es representada frente a la imagen de un sol abrasador. Hay algo tribal y visceral en la danza. Por sus venas corre fuego y la danza (su lenguaje) le da proyección mientras arrasa con todo a su paso. Ema no sólo prende fuego a las laderas de los cerros de Valparaíso, enciende tod...
Literatura y cine