Dirigida por Ana Lily Amirpour © Aníbal Ricci Esta cineasta neoyorquina, probablemente de antepasados iraníes, es una mujer inquieta, su cine (al menos sus dos primeras películas) tienen una profunda raíz feminista, aunque cita en sus películas a cineastas del sexo opuesto: la extrañeza de Lynch (su amor por lo oscuro), el empleo de música de Tarantino (planos muy cercanos al de Knoxville), hay algo de Jarmusch en el uso del blanco y negro, aunque sus anécdotas son más simples, pero indudablemente más eróticas que los recién nombrados. La escena en su habitación con el muchacho disfrazado de Drácula (Arash) pareciera detener el tiempo, ella es un arma feroz pero la candidez del muchacho la aniquila, hace recordar a Criatura de la noche del sueco Tomas Alfredson, otra cinta donde una niña terrorífica cautivaba el corazón del hombre. En ambas, la mujer es lo que es, se oculta de los demás por supervivencia, pero se puede enamorar y perdonar la vida de su amado. ...
Literatura y cine