© Aníbal Ricci Travis me interrumpe mientras pido una cerveza. No se cansa de contar sus aventuras por el desierto. Llegué en bus a la cita, parece peligroso manejar por Plaza Italia. Me revienta el chiste donde se conocieron sus padres. Estoy sentado en un bar, hablando de libros junto a Gonzalo e Igor. A Travis no le gusta leer y sigue las líneas del tren. Antes no hablaba con nadie y ahora me habla todo el tiempo. No es un sujeto sociable, pero sus amigos están siempre atentos a lo que dice. Me da consejos para reconquistar a mi mujer. No sé cómo se ha enterado de Magdalena, quizás sus amigos han estado investigando. Es impertinente de su parte, yo no le ando contando cuentos a la gente que conozco en la calle. Sus amigos ríen, espero no sea de mí. Me explica que se queda mudo cada vez que pasa un tren. No veo ninguno y sus amigos han congelado sus risas. Somos siete en la mesa, pero sólo hay tres schops. Igor está preocupado por unos papeles que le ha dejado su madre ante...
Literatura y cine