(crónica) ADIÓS por Aníbal Ricci Estoy sentado tomándome un café en el Paseo Drugstore. Curioso nombre para un centro comercial. Recuerdo que en Copiapó vendían remedios en las botillerías y en las farmacias expendían drogas. Algo así ocurría con este paseo que en las noches se atiborraba de traficantes. Al amanecer sólo servían café y tostadas. El punto de reunión para vender mi tercer libro del día. Con parte de ese dinero me desplazaría a la Plaza Ñuñoa y almorzaría en Las Lanzas. Si todo fluía, vendería otro libro y me tomaría una cerveza. Mi padre llama por teléfono para avisarme del funeral. De inmediato regreso a casa, me ducho y busco algo más formal. Hace años que dejé de usar corbata y plancho camisas sólo en ocasiones especiales. Viajo en colectivo al edificio de mis padres, bajamos al subterráneo y emprendemos rumbo...
Literatura y cine