LA MUJER DEL FUTURO por Aníbal Ricci La primera vez que vi la pintura no reconocí a esa mujer. El libro reproducía óleos de Gustav Klimt. La musa parecía llorar lágrimas de oro. Otras modelos lucían similar, creo que el pintor sabía lo que buscaba. Esa tarde de verano me prestaron la camioneta para ir al pueblo. No me acuerdo de su nombre, aunque se ubicaba en la precordillera a kilómetros de Temuco. Durante el día cavaba una fosa de tres letrinas, trabajo arduo y comida escasa. Las latas de Junaeb debían ser buen alimento, pero en realidad eran horribles de sabor. Hombres y mujeres dormíamos en sacos de dormir en la sala de clases de la escuela. Al frente había una cocina y un baño. Una cancha de fútbol improvisada y los chicos de los alrededores pateaban una pelota. Mis compañeras provenían de otras carreras y entonaban ridículas canciones con las niñas. Por las tardes salía a correr por los poblados vecinos a Hilohue, ahora recuerdo el lugar. Caminos polvorientos y entr...
Literatura y cine