Dirigida por Emerald Fennell © Aníbal Ricci Guion ingenioso (brinda muchas posibilidades al espectador) para dar cuenta de un tema escabroso, donde el mensaje es rotundo, aquí no hay medias tintas, si participas en una violación, todos son culpables, hombres y mujeres, observadores y ejecutores, encubridores y los que no hacen nada, para esta joven directora no hay espacio para el relativismo moral. Esta es la ópera prima (en el cine) de Emerald Fennell y vaya que sabe cómo contar una historia. Recuerda el talento innato de Xavier Dolan para elegir planos, colores, como si no le costara nada filmar las escenas y un repertorio musical que no resalta por su calidad (la mayoría son tontas canciones para adolescentes) pero sí por un perfecto engarce de contrapunto para llevar el sarcasmo a niveles insospechados. Claro que el tema es serio, muy dramático, aunque Fennell prefiera navegar en las aguas de la comedia negra y transformar a una actriz encantadora como Carey Mu...
Literatura y cine