Ir al contenido principal

Entradas

Libros

Recordé el sueño antes de despertar. Mi madre hablaba un lenguaje extraño en el que sólo tenían sentido los alimentos. En vez de palabras cariñosas, ofrecía diversos platos de comida. Mi señora me había echado de la casa, por ebrio, por no llegar a dormir luego de una reunión de amigos. Hace tiempo dispongo de fondos para una vida tranquila, aportando lo justo y necesario al hogar. Una decisión arbitraria, pero fue mi decisión escribir, no sólo novelas y cuentos, sino una mejor biografía de mi propia existencia, una con mayor trascendencia, donde el día a día no fuera traducible en dinero, sino en hechos concretos, en objetos inestimables como los libros que, palabra tras palabra, van creando un mundo propio, uno del cual ya no puedes renunciar. Un edificio de pisos coherente que, pese a todos los esfuerzos destructivos, vuelven a dar energía para levantarse y tomar una taza de café, consciente de que los errores del pasado hay que reinterpretarlos, para tener un sentido mayor que...