MENDIGO por Aníbal Ricci Acudo al centro de salud mental de Ñuñoa para una evaluación psiquiátrica. Fue solicitada por el tribunal para una causa abierta en el mes de marzo. Estuve encerrado todo el mes anterior bajo llave. Habito en el balcón, mi lugar de trabajo y dormitorio. En invierno lo utilizo exclusivamente para dormir, con varias frazadas, la temperatura es similar a la intemperie. En primavera y verano no interrumpen mi rutina. Estoy protegido por un vidrio, pero con el frío todo cambia. En invierno duermo durante el día y en la noche entro al comedor y enchufo el computador. Escribir permite que mi cerebro se estructure y deje de lado pensamientos porno. No enciendo la luz para no despertar al resto y no tener que volver al balcón. Escribo de libros, de películas e historias que dispara el no hablar con nadie. Acumulo libros no publicados debido a que ahorro magras cien lucas para ediciones futuras. Los días que canta Gardel destino el noventa por ciento a cance...
OTRO LUGAR por Aníbal Ricci Tomo una selfie para validar mi identidad. No me reconoce, dice que soy otra persona. La envío en formato video, giro a la derecha, a la izquierda, me indica que mire arriba, pero no abajo. Es extraño que el autentificador no pida ese ángulo. Hacia abajo se esconde el inconsciente, me dijo la terapeuta holística que utiliza flores de Bach. Una vez por semana acudo a su consulta y en su diagnóstico explicó que mi ojo izquierdo no estaba alineado con el ser, lo que explica que a veces tengo dos interpretaciones de la realidad. El ojo derecho enfoca la oficina, la pantalla del computador, permite dar órdenes a los subalternos, dirigirse a una audiencia de quinientas personas, es versátil y da sustento al accionar diurno. Es un órgano consciente, pero no soy la misma persona durante la noche. Acudo a un bar y bebo un whisky, converso relajado con una chica y la invito a otro lugar. Estoy casado y al ojo izquierdo eso lo tiene s...